
El espartero que llegó a ser califa
Esta historia podría empezar perfectamente a modo de cuento…Érase una vez un espartero que llegó a califa y un califa que murió tres veces, y aunque pueda pareceros un relato salido de la imaginación, esta historia se mantiene bajo hechos históricos reales, hechos que podemos encontrar recogidos por cronistas andalusíes, pero que con el paso del tiempo se han ido tiñendo de incertidumbre, rumores y elementos legendarios.
Para poder poner en contexto esta historia debemos trasladarnos a los últimos días de esplendor de Al-Ándalus, cuando el Califato de Córdoba aún parecía firme, pero ya empezaba a resquebrajarse desde dentro.
Es en este contexto que nace Hišam II al-Muʾayyad, hijo del poderoso al-Ḥakam II, el cual era apenas un niño, de unos once años, cuando su padre falleció en el 976. Según la Ley Islámica no podía tomar el poder, lo que generó intrigas, traiciones y asesinatos. Demasiado joven para gobernar por sí mismo, y recluido en Medina Azahara, su destino quedó pronto en manos de otros.
Primero se pensó en el hermano de al-Hakam II, Al-Mugira, como posible sucesor del califa, pero una conspiración llevada a cabo por el visir Yaáfar al-Mushafi terminó con el asesinato de Al-Mugira a manos del militar y político Muhammad ibn Abī ʿĀmir, más conocido como al-Manṣūr, o Almanzor. Un año más tarde el propio Almanzor, en su escalada hacia el poder, y con la ayuda del general Galib hizo desaparecer de esta ecuación al propio Visir.
Es pues, bajo la sombra de Almanzor, que Hišam II reinó sin gobernar, convertido en una figura casi invisible mientras el poder real lo ejercía su hábil hayib. Tras la muerte de Almanzor en 1002, su hijo Abd al-Malik al-Muzaffar le sucedió, y a la muerte de este en 1008 sería su otro hijo, Abd al-Raḥmān ibn Sanŷul, conocido en las crónicas cristianas como Sanchuelo, quien continuaría con la política del padre, heredando no solo su posición, sino también su ambición y llegando incluso a autoproclamarse sucesor del propio califa.
Entramos ya en el comienza de la fitna, guerra civil que sumió Al-Ándalus en el caos y que acabaría por hacer desaparecer el Califato de Córdoba. En medio de este clima de inestabilidad, la figura de Hišam II queda envuelta en una serie de episodios difíciles de interpretar con certeza, y es a partir de este momento que la historia documentada se mezcla con relatos contradictorios.
En este clima se recoge la primera de sus “muertes”, en enero de 1009, cuando fue depuesto, tras un golpe de estado, por Muhammad II al-Mahdī. Las fuentes nos cuentan que encarcelaron a Hišam II para poco después anunciar su muerte. El cuerpo del califa fue mostrado públicamente, pero no tardarían en surgir dudas: algunos afirmaban que aquel cadáver no era Hišam II, sino de otra persona, quizá un cristiano o un judío, que se le parecía. ¿Murió realmente entonces, o fue una muerte fingida? La duda quedó abierta.
En apenas año y medio más tarde, y tras nuevos cambios de poder, Hišam II reapareció. Este regreso alimentó la sospecha de que su primera muerte había sido una farsa, dando lugar a una historia que empezaba a adquirir tintes de leyenda. La situación política seguía siendo muy frágil, y en mayo de 1013 se empieza a especular con otra desaparición o muerte, esta vez en circunstancias poco claras y bajo el dominio de al-Mustaʿīn. Las crónicas no son concluyentes: unas sugieren su ejecución, otras dejan entrever una posible huida, situándolo incluso en tierras de Almería.
Durante décadas, su figura permaneció en una especie de limbo entre la historia y el rumor. Para entonces, el Califato ya había desaparecido y Al-Ándalus se había fragmentado en múltiples reinos de taifas. En ese nuevo contexto, el nombre de un califa legítimo podía convertirse en una poderosa herramienta política.
Es aquí donde la historia entra de lleno en el terreno de lo legendario, aunque sin desprenderse del todo de su base histórica. En el año 1035, en Sevilla, los Abadíes anunciaron el regreso de Hišam II. Según relata el cronista Ibn al-Qaṭṭān, s. XII, aquel supuesto califa no era tal, sino un humilde espartero – esterero de Sevilla llamado Jalaf cuyo parecido físico con Hišam II era sorprendente. La suplantación habría sido deliberada: un recurso para legitimar el poder en una época en la que la autoridad necesitaba símbolos más que certezas.
Lo más fascinante es que esta historia fue legitimada por varios de los reinos taifas como Sevilla, Zaragoza, Tortosa y Denia. Durante años, se acuñaron monedas con el nombre de Hišam II, y su figura fue reconocida oficialmente en determinados territorios. Así, entre 1035 y aproximadamente 1060, quien ostentaba el título califal pudo haber sido, según algunas fuentes, un espartero elevado a la más alta dignidad política.
La última muerte de Hišam II, y definitiva, se sitúa entre 1059 y 1060. Para entonces, su figura era ya más símbolo que realidad. Y quizás por eso su historia sobrevivió, transformándose poco a poco en un relato donde los hechos históricos se entrelazan con la duda, la propaganda y la imaginación.
Así termina esta historia, a medio camino entre la crónica y la leyenda. Porque, aunque los nombres, las fechas y los acontecimientos tienen base histórica, lo que realmente ocurrió con Hišam II sigue siendo incierto. Y en esa incertidumbre, precisamente, es donde nace el relato: el de un califa que murió tres veces… y el de un espartero que, tal vez, llegó a ser califa.
Bibliografía:
- Maíllo Salgado, F. (1993). Ibn ‘Idārī. La caída del Califato de Córdoba y los reyes de taifas (al-Bayān al-Mugrib). Salamanca: Universidad de Salamanca.
- Valdivieso Ramos, D. (2024). Eso no estaba en mi libro de Historia de Al-Ándalus. Córdoba: Almuzara.
- García Sanjuán, A. (2008). Legalidad islámica y legitimidad política en el Califato de Córdoba: la proclamación de Hišām II. Al-Qantara, 29(1), 45–77.
Autor/es:
Sonia Lekuona es:
-Miembro de la Junta Directiva de A.P.E.A (Asociación Artesanos de Alicante) 2008-2012
-Fundadora del taller Studio- Musketa (Espartería y textil) 2008-actualidad
-Arqueóloga en UAM, London Heritage, Universidad de Burdeos y Le Havre (Francia) y Universidad de Cantabria.
-Socia-Fundadora de Puerta del Ágora (Escuela de Artesanía en Mijas, Málaga) 2019-2025
-Presidenta Asociación Artesanal de Mijas 2014-Actualidad
-Presidenta Asociación Mujeres Artesanas de Málaga 2012-actualidad
-Taller miembro de Homo Faber






