
Mayólica o Loza Blanca de Aguascalientes, México.
Hablar de Mayólicas o lozas estanníferas en México es remontarnos al Siglo XVI, con los primeros loceros llegados de la península Ibérica, asentándose en Puebla y Cd. De México, reproduciendo la fina loza de Talavera, que en su momento el diseño talaverano prevalecía y que con el tiempo, gracias al intercambio de porcelanas llegadas por el lado del pacífico a través de la Nao de China, comienza una mezcla de estilos reproduciendo en la loza fina ahora poblana los motivos chinescos, caracterizando esta cerámica con el color azul cobalto sobre la cubierta color blanca.
Posteriormente fue acrecentado la producción dentro y fuera de estos importantes centros productores, replicando los procesos mediante los vidriados característicos de la loza estannífera ( plomo y estaño) ya en siglos posteriores comienzan a surgir notables manifestaciones en el arte de la cerámica con los novedosos recubrimientos, en Ciudades como Oaxaca, Guanajuato, Sayula Jalisco y Aguascalientes.
El Camino Real de Tierra Adentro fue el detonante no solo en el comercio y colonización, si no de intercambio y expansión de manifestaciones culturales, como la gastronómica y la artesanal, surgiendo los regionalismos en donde las apropiaciones y aportaciones dieron gesta a elementos del arte popular que hoy en día dan fortaleza e identidad a cada región, un ejemplo claro fue la Mayólica en el Bajío, que durante el XIX esta gran movilidad de alfareros que mediante los saberes y migración hicieron llegar a estos lares de Ags. Las técnicas ya dominadas perfectamente en Gto. ( Guanajuato capital, Dolores Hgo. Y San Felipe).
En Aguascalientes en particular, la Loza Blanca, como coloquialmente se le ha conocido, comienza con gran auge a mediados del siglo XIX en el emblemático Barrio de Guadalupe, barrio del alfareros que dan comienzo con una composición iconográfica propia, partiendo inicialmente con las reproducciones de motivos Guanajuatenses, y que posteriormente se logra crear trazos y motivos propiamente de mayor soltura, pigmentos más diluidos, imprimiendo y logrando una cerámica de gran aceptación y comercialización en el norte de México y sur de Estados Unidos, esto gracias a la llegada del Ferrocarril a finales del XIX.
La loza blanca Hidrocálida ve su declive en los años 70s y 80s, cerrando el ultimo taller apenas comenzando la década de los 90s. logrando descubrir algunos vestigios aun conservados en colecciones particulares tanto en Ags. Como en otras parte del país, e incluso en Estados Unidos.
En el año 2013 se comienza un trabajo de investigación sobre este patrimonio que habla sobre la tradición alfarera en Aguascalientes y que hasta hoy en día se sigue enriqueciendo y fortaleciendo mediante colecciones que enaltezcan y reivindiquen el oficio y consumo de cerámica local, acercando mediante propuestas de innovación, diseño y preservación de la esencia que caracteriza a nuestra loza blanca. Devolviendo a los espacios el sentido de pertenencia mediante piezas cerámicas tanto utilitarias como de ornato y el paisaje urbano se vuelva a vestir con elementos y detalles cerámicos como lo fueron en su momento ( placas, paneles, murales, lambrines, etc.) hablar de las piezas utilitarias nos habla sin duda alguna de las costumbres y formas de compartir los momentos especiales como lo son los alimentos, la cerámica nos narra una tradición gastronómica, cómo y en que objeto comían. Piezas características por regiones porque obviamente comemos distintos platillos, aquí por mencionar algunos ( la taza coco, plato birriero, palanganas, jarra sangría).
Hoy en día seguimos reproduciendo las piezas tradicionales y a la vez innovando y reinterpretando el objeto, la forma, los motivos decorativos, siempre en busca de las mejoras pero con el compromiso de su preservación, divulgación y salvaguarda de nuestro patrimonio.
Autor/es:
Iván Puga es un ceramista, investigador y docente con una sólida formación en las artes visuales. Cursó la Licenciatura en Artes Visuales por la Universidad de las Artes de Aguascalientes. Su trayectoria ha estado marcada por un fuerte compromiso con la preservación y difusión del patrimonio cultural, lo que ha sido reconocido en varias ocasiones, como por su contribución en el rescate y difusión de la Loza Blanca, un trabajo que le valió un reconocimiento por parte del Ayuntamiento de Aguascalientes. En 2015 fue beneficiado por el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) en la categoría de Rescate y Difusión del Patrimonio Cultural, y en 2018 recibió una nueva beca PECDA dentro del proyecto “Yacimientos de Arraigo”, que lo consolidó como uno de los creadores más relevantes en su campo.







